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Por qué la martingala no elimina la ventaja de la ruleta
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Por qué la martingala no elimina la ventaja de la ruleta

2026-10-11 · 22 min · 4,379 words

La promesa de la martingala: ¿una estrategia infalible para la ruleta?

Imagina una mesa de ruleta europea, fichas de un euro y una idea que parece no tener fallo. Apuestas a rojo. Si pierdes, doblas. Si vuelves a perder, doblas otra vez. En cuanto sale rojo, recuperas todo lo que habías puesto y te quedas con un euro de beneficio. Repites el ciclo, y como el rojo sale la mitad de las veces, parece que siempre acabas ganando ese euro.

Ese es el sistema martingala, y lleva siglos seduciendo a jugadores porque su lógica interna es limpia y casi imposible de rebatir a primera vista. No necesitas saber nada de probabilidades complejas. Solo necesitas aguantar lo suficiente para que la suerte se equilibre.

Pensemos en el caso más sencillo. Apuestas 1 euro a rojo y pierdes (P). Apuestas 2 euros y pierdes de nuevo (P). Apuestas 4 euros y ganas (G). Has puesto 7 euros en total, recibes 8 de vuelta, y te quedas con 1 euro. Si el orden hubiera sido P-G, con 1 euro y luego 2 euros, el resultado sería igual: -1 + 2 = +1. Visto así, el sistema funciona siempre que el rojo salga antes de que se te acabe el dinero.

Ahí está el atractivo psicológico. La martingala te promete algo que el azar, en principio, no puede darte: que no hay pérdida que no se pueda reparar. Cada derrota parece un paso intermedio, no un coste. Y como la mayoría de las sesiones terminan con un pequeño beneficio, la experiencia del jugador confirma la teoría una y otra vez. La pregunta que vale la pena hacerse es qué pasa en la sesión que no termina así. Ese es el centro de este artículo.

Cómo funciona la martingala paso a paso: la mecánica de la duplicación

Antes de atacar el sistema, conviene describirlo con precisión, porque muchas versiones circulan con reglas ligeramente distintas. La versión clásica tiene tres elementos.

Primero, eliges una apuesta externa. Una apuesta externa es una de las que cubren muchos números a la vez y paga poco, como rojo/negro, par/impar o falta/pasa (1-18 o 19-36). En ruleta, estas apuestas pagan 1 a 1: si aciertas, recuperas lo apostado más una cantidad igual. Son las preferidas de quien usa progresiones porque son fáciles de entender y tienen casi un 50 % de probabilidad de ganar en cada giro.

Segundo, defines una unidad inicial. Puede ser 1 euro, 5 o 10. Lo importante es que todo el sistema se expresa en múltiplos de esa unidad.

Tercero, aplicas la regla de movimiento, que es la única parte que cambia la apuesta:

  • Si ganas el giro anterior, vuelves a apostar la unidad inicial.
  • Si pierdes el giro anterior, apuestas el doble de lo que apostaste en ese giro.

Vale la pena escribir la secuencia completa para ver cómo se acumula el dinero. Con una unidad de 1 euro y una racha de tres derrotas seguida de una victoria:

  • Giro 1: apuestas 1 €, pierdes. Balance: -1 €.
  • Giro 2: apuestas 2 €, pierdes. Balance: -3 €.
  • Giro 3: apuestas 4 €, pierdes. Balance: -7 €.
  • Giro 4: apuestas 8 €, ganas (recibes 16 €). Balance: +1 €.

Después del giro 4, el sistema te manda volver a 1 euro, y el ciclo empieza otra vez. Fíjate en lo que ocurre con el balance: después de cada ciclo ganador, siempre te quedas con exactamente una unidad. Esa regularidad es la razón por la que el sistema engancha. Es predecible en el mejor de los casos, y eso hace que parezca controlado.

La figura siguiente resume la decisión que tomas en cada giro. Es un procedimiento mecánico, sin ningún punto donde el sistema te pida mirar la mesa o evaluar el juego.

Diagrama de flujo que ilustra la estrategia Martingala. Comienza con 'Inicio', sigue con '¿Ganó el giro anterior?'. Si la respuesta es 'Sí', se apuesta 1 unidad. Si es 'No', se duplica la apuesta anterior. Ambos caminos regresan a la pregunta inicial.
El sistema Martingala se basa en una regla simple: si ganas, apuestas la unidad inicial; si pierdes, duplicas la apuesta anterior para recuperar lo perdido.

Un detalle práctico que la mayoría de explicaciones omite: el sistema no tiene un punto de salida natural. Cuando ganas, vuelves a la unidad y sigues. Si decides parar después de un ciclo ganador, el resultado parece bueno, pero la decisión de parar es tuya, no del sistema. Si el sistema no tiene regla de salida, la única forma de que termine es que se acabe el dinero o que choque con el límite de la mesa. Veremos en la sección 5 que ese choque suele llegar antes de lo que el jugador imagina.

La matemática oculta: ventaja de la casa y valor esperado negativo

La ruleta es, en el fondo, un mecanismo que reparte pagos que están ligeramente por debajo de lo que sería justo. La diferencia entre lo que pagaría una apuesta justa y lo que paga realmente se llama ventaja de la casa (en inglés, house edge). Es el porcentaje de cada apuesta que el casino retiene a largo plazo.

¿De dónde sale? De los números verdes. La ruleta europea tiene 37 casillas: los números del 1 al 36 y un cero (0). La ruleta americana tiene 38: los mismos 37 más un doble cero (00). Esa casilla extra no existe para dar emoción. Es la fuente de la ventaja.

Tomemos la apuesta a rojo en la ruleta europea. Hay 18 casillas rojas, 18 negras y una verde. La probabilidad de que salga rojo es 18/37, es decir, aproximadamente un 48,65 %. Pero el pago es 1 a 1, que equivale a pagar como si la probabilidad fuera exactamente 50 %. Si la mesa fuera justa, un pago 1 a 1 requeriría 18,5 casillas rojas de 37, algo imposible. Esa diferencia es la ventaja de la casa.

Ahora calculemos el valor esperado (EV, de expected value), que es lo que el jugador gana o pierde de media por cada euro apostado. Se calcula multiplicando cada resultado posible por su probabilidad y sumando:

EV = (18/37 × 1 €) + (19/37 × −1 €) = 18/37 − 19/37 = −1/37 ≈ −0,027 €

Por cada euro apostado a rojo en la ruleta europea, pierdes de media 2,7 céntimos. Eso es lo que significa el 2,7 % del que se habla en las mesas. En la ruleta americana, el cálculo es el mismo con 38 casillas: EV = 18/38 − 20/38 = −2/38 ≈ −0,0526. La ventaja de la casa sube al 5,26 %, casi el doble.

Ahora la pregunta clave: ¿qué pasa si combinas muchas apuestas con EV negativo siguiendo una regla inteligente? La respuesta es que el EV total sigue siendo negativo. Esto es así por linealidad: el valor esperado de una suma de apuestas es la suma de sus valores esperados, y la regla de movimiento no cambia la probabilidad de ganar un giro concreto. Lo único que puede cambiar la regla es cuánto apuestas en cada giro, y eso solo amplifica el resultado.

Ese es el punto que destruye la martingala. El sistema no crea una ventaja nueva. Redistribuye el dinero que apuestas en el tiempo. Un ciclo de martingala con siete apuestas tiene un EV total igual a la suma de los EV de esas siete apuestas, cada una con su ventaja de la casa, multiplicada por el importe que tenías en juego en ese momento. Si el sistema sube las apuestas cuando pierdes, sube también la cantidad que sufre la ventaja.

Un último matiz que a veces confunde. Puedes encontrar cálculos que dicen que la martingala gana 1 unidad "en el 99 % de los casos". Eso es cierto y no contradice nada, porque ese 99 % ignora lo que pasa en el 1 % restante. Lo veremos con números en la sección 6.

La simulación: ¿qué pasa si jugamos 10.000 giros con la martingala?

Las probabilidades de un giro son fáciles de calcular, pero el efecto de un sistema aparece después de cientos o miles de giros, y nadie se sienta en una mesa a jugar diez mil veces seguidas. Por eso, para ver el resultado a largo plazo, los analistas usan simulaciones de Monte Carlo: un programa que genera resultados aleatorios de forma repetida, con las mismas probabilidades que la mesa real, y registra qué le pasa al bankroll en cada corrida.

El método es sencillo y conviene entenderlo porque es lo que harías tú si quisieras comprobarlo. Defines los parámetros: ruleta europea, apuesta a rojo, unidad de 1, bankroll inicial de 100 unidades, límite de mesa de 100 unidades y 10.000 giros. Después generas un giro aleatorio con una probabilidad de 18/37 de ganar. Según el resultado, aplicas la regla de movimiento, actualizas el bankroll y repites. Cuando el bankroll cae a cero, o no puedes cubrir la siguiente apuesta, la corrida termina. Repites todo eso miles de veces con distintas semillas aleatorias y miras la distribución de resultados.

Hay un punto de referencia que no depende de ninguna simulación. Si apostaras siempre 1 unidad a rojo, sin progresión, el EV sería −1/37 por giro. En 10.000 giros, la pérdida media sería de 10.000/37 ≈ 270 unidades. Ese número es matemática pura, no es opinión. La martingala no puede cambiar esa media mientras la apuesta siga siendo a rojo en una ruleta con cero. Lo que sí cambia es la forma de la distribución de resultados, y ahí está el engaño.

Al mirar el gráfico de una simulación de martingala, el bankroll sube en pequeños escalones. Cada ciclo ganador añade una unidad. Durante cientos de giros, la línea tiene una pendiente suave y parece confirmar que el sistema funciona. Después llega una racha de pérdidas, y la línea cae en vertical. El jugador ha ido acumulando ganancias pequeñas durante mucho tiempo, pero una sola caída arrasa con todo lo acumulado y con más.

A line graph showing 'Spins' on the x-axis and 'Bankroll in units' on the y-axis. A line starts high and gradually decreases, eventually dropping to zero, marking the point of ruin.
Esta simulación muestra una trayectoria típica del bankroll en el juego de la ruleta con la estrategia de la martingala, ilustrando cómo, a pesar de las ganancias a corto plazo, el bankroll tiende a la ruina. Parámetros de la simulación: 1000 giros, apuesta inicial de 1 unidad, límite de mesa de 500 unidades.

Aquí conviene separar dos cosas que se confunden fácilmente. El resultado más frecuente de una corrida de martingala es una pequeña ganancia: un cierre con el bankroll algo por encima del inicial. Eso ocurre porque la mayoría de los ciclos terminan con una victoria de una unidad. Pero el resultado promedio es una pérdida. La media está arrastrada hacia abajo por las pocas corridas que terminan en ruina total, porque en esas corridas la pérdida es enorme. Si ignoras esas corridas raras, la media te parece buena. Si las incluyes, no lo es.

Es la misma idea que hace que la lotería parezca rentable para quien mira solo las veces que gana algo pequeño. La frecuencia de ganar no es el valor de lo que ganas. Cuando una simulación te muestra que el resultado típico es positivo, no te está diciendo que el sistema funcione. Te está diciendo que la pérdida se concentra en pocos casos extremos, que es exactamente lo que hace peligrosa la estrategia.

Si quieres repetir este tipo de cálculo con tus propios parámetros, la calculadora de sistema Martingala de SorteCalc permite ver cómo cambian los importes de cada apuesta a medida que avanza la racha, que es la parte que la intuición no ve bien.

El doble muro infranqueable: límites de mesa y agotamiento del bankroll

La martingala choca con dos muros, y el segundo es más serio que el primero. El primero es el límite de apuesta máxima que impone cada mesa. El segundo es el propio bankroll, el dinero que tienes para jugar. Cualquiera de los dos basta para terminar el sistema.

Empecemos por la progresión. Con una unidad de 1, después de cada derrota la apuesta se duplica: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256... El crecimiento es exponencial, y eso significa que se vuelve enorme muy deprisa. Después de diez pérdidas seguidas, la apuesta siguiente es 1.024 unidades, y tienes que haber puesto 1.023 unidades para llegar hasta ahí. La tabla siguiente muestra los valores para una unidad de 1 y para las rachas de 1 a 10 pérdidas. La columna del bankroll mínimo indica cuánto dinero necesitas para aguantar esa racha y poder hacer la siguiente apuesta de la progresión.

Escalada de la apuesta martingala (unidad inicial de 1, cifras en unidades)
Nº de pérdidas consecutivas Apuesta requerida tras esas pérdidas Pérdida total acumulada Bankroll mínimo necesario
1213
2437
38715
4161531
5323163
66463127
7128127255
8256255511
95125111.023
101.0241.0232.047

Traducido a dinero real, con una unidad de 10 €, una racha de diez pérdidas exige tener 20.470 € disponibles y haber apostado 10.230 € en total durante esa racha. Con una unidad de 1 €, la cifra baja a 2.047 €. Piensa en cuál de esas dos cantidades tienes realmente disponible para una mesa de ruleta.

Ahora el límite de mesa. Supongamos una mesa con apuesta máxima de 100 unidades. Las apuestas válidas de la progresión son 1, 2, 4, 8, 16, 32 y 64. La siguiente, 128, supera el máximo. Eso significa que tras siete pérdidas seguidas el sistema ya no puede avanzar. Te quedas con 127 unidades perdidas y el ciclo no se puede cerrar con la regla. Muchas mesas reales tienen límites de este tipo, y algunas los tienen más bajos. El límite exacto cambia de un casino a otro, así que conviene verlo en la propia mesa antes de sentarte.

Lo importante es que el límite de mesa no es un detalle técnico que los casinos ponen para fastidiar. Es la forma en que la matemática de la martingala se encuentra con la realidad. Un sistema que necesita apostar 128 unidades para recuperar 1 se topa con un techo en cuanto la racha es lo bastante larga.

Ahora imagina que no hay límite de mesa. Imagina también un casino con dinero infinito. Aun así, el bankroll del jugador es finito. Si tienes 100 unidades, con la progresión de arriba, la racha de siete pérdidas te deja sin poder cubrir la apuesta de 128, porque necesitarías 255 unidades para aguantar la racha y apostar la siguiente. La martingala no está limitada solo por el casino. Está limitada por tu dinero. Y la probabilidad de que una racha así aparezca no es despreciable, como veremos en la sección siguiente.

El riesgo de ruina: no es una cuestión de «si» pasará, sino de «cuándo»

El riesgo de ruina es la probabilidad de que pierdas todo tu capital de juego antes de alcanzar tu objetivo. En un juego con ventaja de la casa, el riesgo de ruina es siempre distinto de cero si juegas sin fin, y en el caso de la martingala es especialmente alto porque el sistema está diseñado para acumular pérdidas grandes en poco tiempo.

Para calcularlo, empecemos por la probabilidad de una sola racha. En la ruleta europea, la probabilidad de que no salga rojo en un giro es 19/37 ≈ 0,5135. Llamemos q a esa cifra. La probabilidad de que no salga rojo en ocho giros seguidos es q elevado a 8:

q⁸ = 0,5135⁸ ≈ 0,0048 → aproximadamente 1 entre 207

Eso significa que, si empiezas una secuencia de ocho giros, tienes un 0,48 % de probabilidad de ver ocho no-rojos. Parece poco. En la ruleta americana, con 20 casillas no rojas de 38, la probabilidad es 0,5263⁸ ≈ 0,0059, aproximadamente 1 entre 170.

Para diez pérdidas seguidas en la europea: 0,5135¹⁰ ≈ 0,00127, es decir, 1 entre 785. Eso también parece poco.

El error habitual está en comparar esa probabilidad con la de un solo giro, cuando lo que importa es cuántas oportunidades tiene la racha de aparecer. Una racha de ocho puede empezar en cualquier giro de la sesión. Por eso lo que importa es el número total de giros.

Hagamos la cuenta aproximada para 10.000 giros. La probabilidad de que empiece una racha de exactamente k pérdidas en una posición concreta es aproximadamente (1 − q) × qᵏ, es decir, la probabilidad de que el giro anterior fuera rojo y luego haya k no-rojos seguidos. Para k = 8, eso da 0,4865 × 0,0048 ≈ 0,0024. Multiplicado por 10.000 posiciones, el número esperado de rachas de ocho pérdidas en una sesión así es de unas 23. Para k = 10, el número esperado es de unas 6. La probabilidad de que aparezca al menos una racha de diez pérdidas en 10.000 giros supera el 99 %.

Esto no es una estimación pesimista. Es la consecuencia directa de que las rachas largas son raras en cada posición, pero el número de posiciones es grande. Y no hace falta que la racha sea de diez. Basta con una de siete u ocho para que la progresión se rompa si tu bankroll o el límite de mesa no la soportan.

Aquí está el problema que dejará a cualquiera sin argumentos. Con la martingala de la sección anterior, la probabilidad de perder un ciclo con límite de 100 unidades, es decir, siete pérdidas seguidas, es q⁷ ≈ 0,0094. La de ganarlo es 0,9906. El beneficio del ciclo ganador es 1 unidad y la pérdida del ciclo perdido es 127 unidades. El valor esperado por ciclo es:

EV ciclo = 0,9906 × 1 + 0,0094 × (−127) ≈ 0,9906 − 1,1948 ≈ −0,20 unidades

Ganas una unidad casi siempre, y cada cierto número de ciclos pierdes 127. La media es de unas −0,20 unidades por ciclo. Dicho de otra forma, la ruina aparece en uno de cada 106 ciclos aproximadamente, y cuando aparece, borra algo más de 100 ciclos ganadores. Por eso decir «la martingala gana casi siempre» es verdad y engañoso al mismo tiempo.

Si juegas lo suficiente, la pregunta ya no es si llegará la racha. Es cuándo, y cuánto dinero tendrás entonces. Eso es lo que quiero que te lleves de esta sección: el riesgo de ruina no se mide por lo improbable que parezca una racha concreta, sino por el número de ocasiones que tienes para encontrarla.

Alternativas a la martingala: ¿son mejores otros sistemas de apuestas?

Cuando alguien ve que la martingala no funciona, suele buscar otro sistema que sí lo haga. Hay varios populares, y conviene entender su lógica, porque todos son variaciones del mismo tema.

La martingala inversa, también llamada Paroli o Anti-Martingala, es una progresión positiva. Doblas la apuesta cuando ganas, no cuando pierdes. Una versión habitual vuelve a la unidad inicial tras una pérdida y tras tres victorias seguidas se retira el beneficio. Con una unidad de 1, si ganas tres veces seguidas apostando 1, 2 y 4, tu beneficio es 1 + 2 + 4 = 7 unidades. Si pierdes en cualquier punto de la racha, devuelves la apuesta a 1 y pierdes solo lo que habías puesto en esa mano. La pérdida está acotada, pero la ganancia también.

El sistema D'Alembert es una progresión negativa suave. Subes la apuesta en una unidad tras cada pérdida y la bajas en una unidad tras cada victoria. Es más lento que la martingala, así que el bankroll se consume menos deprisa, pero la racha sigue arruinando a cualquiera que tenga un bankroll finito. Una secuencia de pérdidas largas la hace crecer de forma lineal, no exponencial, así que el techo de la mesa aparece más tarde. El sistema no cambia la ventaja de la casa.

El sistema Labouchère es otra progresión negativa, basada en una lista de números que cada jugador define. Apuestas la suma de los extremos de la lista. Si ganas, tachas esos dos números; si pierdes, añades el importe perdido al final. La sesión termina cuando la lista queda vacía. Es un sistema que parece muy ordenado, pero tiene el mismo problema: cuando la racha es larga, la lista crece y las apuestas crecen con ella.

La siguiente tabla compara los tres sistemas con los mismos criterios, para que puedas ver que cambian la forma de perder, pero no el resultado matemático.

Comparación de sistemas de progresión en apuestas externas de ruleta europea
Sistema Tipo de progresión Qué haces tras perder Qué haces tras ganar Riesgo principal Efecto en la ventaja de la casa (2,7 %)
Martingala Negativa Duplicas la apuesta Vuelves a la unidad Pérdida catastrófica de 127 unidades tras 7 pérdidas seguidas con límite de 100 Nulo: EV de −0,027 por unidad en cada giro
Paroli (Anti-Martingala) Positiva Vuelves a la unidad Duplicas la apuesta; tras 3 victorias retiras el beneficio de 7 unidades Ganancias limitadas a 7 unidades por racha ganadora, con pérdidas repetidas de 1 unidad Nulo: EV de −0,027 por unidad en cada giro
D'Alembert Negativa suave Subes la apuesta 1 unidad Bajas la apuesta 1 unidad Racha de 10 pérdidas exige 11 unidades en la última apuesta y 66 unidades acumuladas perdidas Nulo: EV de −0,027 por unidad en cada giro

La última columna es la que importa. Ningún sistema cambia el EV de un giro. La diferencia está en el reparto del riesgo. La martingala concentra la pérdida en pocas sesiones catastróficas. Paroli reparte la pérdida en muchas derrotas pequeñas y limita la ganancia a unas pocas unidades por racha. D'Alembert reparte el riesgo de forma más uniforme, pero el resultado a largo plazo es el mismo.

Una forma útil de pensarlo es preguntarte cómo quieres perder. Si prefieres perder poco y a menudo, Paroli o D'Alembert te harán sentir más seguro en cada sesión, pero no hay ninguna regla que evite el coste medio por giro. Si prefieres no ver la cuenta bajar, la martingala lo consigue durante mucho tiempo y te la devuelve de golpe. Cualquiera de las tres opciones deja el dinero en la mesa a la misma velocidad media. Si quieres experimentar con cualquiera de ellos, las calculadoras de Fibonacci, D'Alembert y Labouchère de SorteCalc muestran cómo evoluciona la apuesta en cada caso, lo cual te ayudará a ver el patrón sin tener que apostar para comprobarlo.

Una sesión real: qué pasa con 500 euros, reglas de mesa y el momento de parar

Supongamos que te sientas en una mesa europea con 500 euros, apuestas de 5 euros a rojo y un máximo de 500 euros por apuesta. Sobre el papel, tienes margen. Con la progresión de la martingala, tu sexta apuesta sería de 160 euros. Pero lo que importa no es la apuesta, sino el dinero que has perdido hasta ese momento más la apuesta siguiente. Tras cinco derrotas seguidas (5, 10, 20, 40 y 80 euros), llevas 155 euros perdidos y te quedan 345. La sexta apuesta, de 160, cabe en la mesa y en tu bankroll. Si pierdes también esa, llevas 315 euros perdidos, te quedan 185 y la séptima apuesta sería de 320. No puedes pagarla. El sistema se para ahí, aunque la mesa acepte apuestas de 500.

Ese es el error práctico más común: mirar el límite de la mesa y el saldo del momento, pero no la suma acumulada. Una regla sencilla lo evita. Antes de empezar, calcula cuántas derrotas seguidas aguanta tu bankroll con la progresión, sumando las apuestas hasta que el total perdido más la siguiente supere lo que tienes. Con 500 euros y unidad de 5, la cifra es seis derrotas. Esa es tu racha de ruina, y la probabilidad de verla en una sesión es de un 1,8 % por cada serie de seis giros, aproximadamente 1 entre 55, según el cálculo de la sección anterior.

Hay además un problema de tiempo y de disciplina que casi nadie calcula. Una sesión de 200 giros suele durar entre una hora y dos en una mesa física, dependiendo del ritmo del crupier. El jugador que usa la martingala tiende a no parar en un punto concreto, porque el sistema no tiene regla de salida. Después de un ciclo ganador, la pregunta de si seguir o no se decide en cada giro, a menudo con el ánimo de quien acaba de recuperar lo perdido. Lo que vale es fijar antes el objetivo de beneficio y el límite de pérdida, y respetarlos aunque la progresión diga otra cosa. Un límite de pérdida de 100 euros, por ejemplo, corta la sesión antes de que la racha de seis entre en juego.

Existe un caso en el que las reglas de la mesa cambian la cuenta, aunque no la conclusión. En algunas mesas de ruleta francesa, cuando sale el cero en una apuesta externa, se aplica la regla La Partage: pierdes solo la mitad de la apuesta. Otra variante, en prison, deja tu apuesta retenida para el giro siguiente; si ganas, recuperas lo apostado sin beneficio. En ambas, la ventaja de la casa en apuestas externas baja de un 2,7 % a un 1,35 % aproximadamente. Eso es mejor para el jugador, pero el valor esperado sigue siendo negativo. La martingala en una mesa así pierde más despacio, y la racha de ruina tarda más en llegar, pero la media sigue hacia abajo. Si tienes la opción de elegir mesa, esa es la mejora real. No es un sistema, es una regla de la casa distinta.

La diferencia con las alternativas es de coste, no de resultado. Una sesión de Paroli con unidad de 5 euros y retirada tras tres victorias tiene pérdidas casi siempre pequeñas, pero no alcanza la racha de ruina de la martingala con tu mismo bankroll, y eso es lo que la hace más tolerable. Su coste es que sus ganancias son pequeñas y no compensan la pérdida media por giro. La martingala, en cambio, concentra la pérdida en pocas sesiones y da una sensación de control durante mucho tiempo. Si tienes que elegir, elige la que te permita aguantar sin mirar el saldo cada dos giros, y acepta que en ambas el dinero se va a la misma velocidad media.

Sources

Por qué el sistema martingala no elimina la ventaja de la ru | SorteCalc